El arte de hacer tacos al pastor

En lo personal soy una fanática de los tacos, pero no me gusta cocinar… Me encanta comer, pero detesto la idea de preparar los alimentos y adoro la idea de ver una mesa llena de deliciosos platillos surtidos.

Creo que no soy la única y más como mujer, no es muy bien visto este fenómeno. Afortunadamente, tengo como pareja a una persona que adora la cocina y la disfruta al máximo, así que somos en ese sentido la pareja perfecta.

Entre las cosas que he aprendido con mi pareja es a disfrutar. Si bien no me gusta preparar los alimentos, ahora disfruto el hecho de ver su evolución en la cocina.

Por ejemplo, como amante de los tacos, me llevó a una famosa taquería donde preparan los tacos al pastor y dedicamos varias horas a ver el proceso de cocción de un trompo de tacos al pastor.

El proceso en general consiste en marinar finas rodajas de hombro de cerdo, en una mezcla de chiles aromáticos de color rojo brillante con achiote.

Las rodajas se apilan sobre un pincho vertical, formando un trompo grande en forma de campana que se cubre con una cebolla y piña, todo este trompo gira lentamente delante de una parrilla vertical.

Si hay una razón que se asemeja a shawarma o doner kebab, es porque el concepto fue introducido por primera vez a México por inmigrantes libaneses.

A medida que el trompo gira, se cocina lentamente, la grasa del hombro de cerdo gotea y esas gotitas van bañando a su vez la superficie de la carne, hilándola con ese nuevo sabor y conforme se va cocinando se va poniendo crujiente.

A medida que cada capa exterior de carne se va cocinando, el hábil taquero va cortando una fina capa de la ese trompo de forma longitudinal con un cuchillo afilado, recibiéndola en una tortilla de maíz blanda antes de cubrirla con un poco de piña tostada, salsa, cilantro y cebolla.

Es algo realmente glorioso. Recibes entonces unos tacos al pastor con una carne jugosa y crujiente, con un sabor de chile profundo templado por la piña dulce asada.

En realidad no se siente mucho ese sabor ahumado, ya que el fuego es por lo general un fuego de gas simple, pero se obtiene un poco de ese sabor.

Aquellos que somos amantes de este delicioso sabor y además nos gusta la carne un poco más crujiente, el taquero coloca ese trozo recién cortado y le da ese toque extra en la plancha después de que ha sido cortado en rodajas.

Los resultados son casi como tener un tocino crujiente, es un sabor suculento para el paladar y los sentidos.

Observando a detalle el proceso, mi pareja se ha propuesto aprender este fino arte de hacer tacos al pastor, al menos para esos días de antojo y más porque le resulta todo un reto.

Así que para ir practicando, contratamos un servicio de tacos al pastor para fiestas, ya que teníamos un evento próximo; el objetivo era observar todos los movimientos a la hora de preparar un trompo, y por supuesto, no quitó la vista de todos los movimientos que nuestros ilustres amigos hacían para montar todo lo necesario para cocinar dicho trompo.

Existen muchas recetas de marinado en Internet, así que ese no era el problema, la idea era vivir más de cerca el montaje de todos los artilugios para cocinar el trompo.

En mi caso, después de observar de reojo todo lo que se necesita para llegar a comer este delicioso platillo, sigo abogando por mejor visitar a los expertos taqueros en su local o contratarlos para los eventos.

Sigo renuente a cocinar y mi pareja en aprender. Así las cosas, lo bueno es que al final coincidimos… disfrutar de dicho platillo que sabe delicioso.