Veranos

El verano es una estación del año esperada y anticipada por muchas personas en todo el mundo, especialmente los sectores jóvenes de las naciones, cuyas escuelas y universidades otorgan largos descansos a sus estudiantes, descansos que en muchas ocasiones y en muchos países pueden llegar a durar hasta 2 meses.

Para los adultos por supuesto que el asunto no es tan fácil y a medida que uno crece y se desarrolla profesionalmente, las vacaciones de verano quedan, en la mayoría de los casos, en la memoria, ya que en muchos establecimientos laborales modernos otorgan tres o cuatro días como máximo en verano, aunque muchos otros ni siquiera dan un día de descanso, por lo que los trabajadores deben conformarse con los días del fin de semana para hacer uso del verano.

En el caso de que un individuo quisiera tomar buenas vacaciones en la época del verano, es prácticamente imperativo tener un negocio propio sumamente exitoso como mínimo, para poder tomarse estos lujos.

Hemos también de decir que aunque el contar con un negocio exitoso nos dará los medios necesarios para tomar vacaciones largas en verano, el abandonar el negocio por tanto tiempo es como dejar un jardín a la merced del viento y de la lluvia, esperando que al regreso éste cuente con una simetría perfecta en todos sus sectores.

Así es como sucede  o como puede suceder cuando algún dueño de un buen negocio lo deja a la merced de las circunstancias y pensando que todo funcionará de maravilla. En realidad casi nunca es así.

Naturalmente, ningún director corporativo abandonará su negocio así, ya que cuenta siempre con alguna mano derecha quien se encargará de todo de una manera responsable, eficiente y puntual.

No obstante, he sabido de muchos casos donde suceden tremendos inconvenientes de distintos niveles, inconvenientes que pudieron haberse evitado al estar el dueño del negocio en sus oficinas operando con su equipo y dirigiendo personalmente las operaciones.

Inclusive, conozco el caso de un buen amigo mío, quien confiaba ciegamente en su mano derecha, a quien dejó en una ocasión por tres meses, ya que hizo un viaje a África, donde hizo un recorrido desde Egipto hasta Sudáfrica, pasando un mes entero en un barco en el río Nilo.

Durante todo este tiempo y debido a que África no es el continente con mejores comunicaciones, pocas veces pudo mi amigo estar en buen contacto con su oficina y con su mano derecha, con quien podía intercambiar mensajes solamente dos veces por semana, si es que tenía suerte.

Al regresar a México, mi amigo se dio cuenta de que la empresa estaba al borde de la quiebra y que el regreso a la normalidad se veía casi imposible, algo que eventualmente terminó costándole su empresa.

Sin embargo, mi amigo aprendió de sus  errores y hoy es uno de los consultores más exitosos de Leasing México y tiene fuertes recomendaciones para sus clientes cuando de viajes se trata.